En los tiempos que corren que alguien te declare su amor es, como poco, un acotencimiento. En medio de tantas crisis económicas, políticas, humanas, se ve que el corazón sigue por ahí a su bola, con sus propias razones; que seguimos siendo los/as mismos/as, con las mismas necesidades de ser reconocidos/as, amados/as, aceptados/as.
Que alguien te declare su amor tendría que ser una alegría, ¿no? Un notición, una chispa de frescura en todo este desaguisado, un aliciente, una esperanza, no sé, ¡un halago al menos! Sin embargo, estoy triste y desconcertada.
Me dijo que va para año y medio -desde aquel día que me vio exponer mi proyecto ante el tribunal- que llevaba un nudo en la tripa con mi nombre y que quería sacárselo; que había intentado confesarse en diciembre, aquel día que se presentó en mi casa con regalos, licor, té verde al jazmín y plantas de ornamentación, pero que no pudo entonces pero que por fin, pudo ayer.
Yo lo intuía. Lo intuyo desde ese día de diciembre en que llegó a mi casa sobresaltada, a borbotones. Pero también lo intuyo desde mucho antes, aquel día de junio en que estuvo a punto de dar saltitos de alegría cuando le comuniqué que mi última relación se había terminado en abril. Y me preocupé -mucho, profundamente- hace un par de semanas cuando me propone a bocajarro compartir su casa con ella y con sus hijos, ¡que ya lo había hablado con los menores! Y me agobié hoy, esta tarde, cuando me llama para invitarme a dar un paseo por la playa...
La escuché, le acogí la comunicación, se la agradecí, le alabé la valentía y la frené, en este orden y con el máximo de cariño y respeto que siento por ella. Ojalá alguna vez la hubiera mirado con otros ojos distintos con los que la miro pero no es el caso. Y no se achantó, no. No, más bien me retó a que estrecháramos la amistad, los encuentros, las salidas, los afectos y que incluyéramos el roce. A que todo fluya -y añadió-: sin compromisos, solo para esos días en que necesitamos contacto humano.
Y ha sido esto último lo que me ha descolocado y entristecido, lo que hace que el gesto de amor de ayer me parezca hoy un gesto de desesperación. Jamás nadie me había expuesto así su soledad, su incomunicación, sus necesidades de afecto. Y, ¡lo peor del caso!, es que la entiendo perfectamente. No la juzgo ni quiero trivializar sus sentimientos: cientos de veces yo también, desde la soledad de este sofá, le he pedido a la vida aunque sea una amiga con derecho a roce, abrazos, arrumacos, confidencias... a la intimidad. Creo que estoy tan desconcertada porque ayer vi mi rostro en un espejo.
A ver ahora qué hago con todo ésto.
18 comentarios:
¡La hostia, Moganita! Ye jevi, sí, la situación, pero que no cunda el pánico. Como vienen diciendo mis amigas sistémicas, "todo lo que es conviene", así que, también esto será fuente de aprendizaje, y alegria.
Ya que lanzas la pregunta... Pues, oyes, si la rapaza no te gusta, si no la has mirado con los mismos ojos que ella te mira a ti, si no hay la química necesaria para ese roce, chica, pues no la hay, y no tien mal que parecer. Ye lo que hay, y no hay por qué sentirse culpable por ello. Precisamente porque has visto tu imagen en ese espejo, sabrás qué fue lo que más te ayudó a ti en aquellos momentos. Actúa en consecuencia. Y que las Diosas te acompañen.
Qué bonito lo cuentas. Me estaba acordando mientras lo leía de cuando un día me pusiste un comentario en el que cuestionabas la dificultad de amar tanto como la de dejarse querer. Y es que estas cosas son de "a dos" y cuando una no quiere, no hay ná que hacer. El comentario de Mármara es perfecto... así que...
Un beso requetegrande
Estoy con Candela: el comentario de Mármara es redondo, no le añadiría ni le quitaría yo ni una sola coma.
Y creo que la clave la da también Marmarita. Precisamente porque te reconociste en ella puedes quizá acompañarla para que por ella misma se libere de ese sentimiento de soledad. No sé qué más decir. Pero comprendo perfectamente tu reacción.
Un besote
Me quito el sombrero ante tu reacción, ante tu respeto hacia ella y ante tu honestidad de reconocerte en su "debilidad".
Y no te envidio, no...porque en estas situaciones tan complicado es querer como no hacerlo.
Nada que añadir a la sabiduría de Mármara...
Eso si...un abrazo desde el cariño. Esos que no falten!!
Uff...vaya, pues yo tampoco te envidio, aunque sí admiro y valoro tu respeto y tu actitud. Creo que ha sido la correcta. La honestidad duele, pero cuando pasa la tormenta es lo que prevalece. Y a partir de la honestidad se puede construir.
Y qué valioso ser capaz de verte en un espejo. Toda una fuente de aprendizaje: por algo te lo habrá puesto ahí la vida, no?
Te mando un abrazo grande, guapísima! :-)
Pues de momento recibir un abrazo mío. Muy bien por tu honestidad y, es cierto, la soledad es muy dura y cuando la vemos en los demás, nos reconocemos.
Así que a aguantar el tirón y dejar correr el aire.
Morgana, amiga... te admiro, te respeto y me siento orgullosa de ti, de tu crecimiento y de tu sabiduría. Pon la mente al servicio del corazón y actúa de acorde con lo que sientes, ya sabes que así nunca puedes equivocarte. Esa persona que dice amarte, tal vez necesite amarse más a sí misma para alejar su soledad. Tal vez podáis ser amigas (o seguir siéndolo) desde la honestidad de ambas... comprendo la tristeza que destila el último párrafo de tu texto y el título del post. La vida es así, inesperada y bella, cada persona es única e irrepetible. Y las cosas no suceden en vano... todas nos dan sus aprendizajes. Abracitos salinos.
Aprovecharlo Morgana y no pasa nada, si las cosas se hablan y como personas maduras se reflexionan. Desde el cariño todo es posible, incluso el roce y el afecto, incluso que quede en una bonita amistad, incluso que llegue a más.. dejar de vivir por miedo eso es lo realmente triste,.. contra la no química nadie puede hacer nada, ni las diosas.. un beso
Pues manda narices, que a veces la química nos vuelve locas por quien nos llevara por caminos de amargura y otras ya la quisieramos sentirla y no hay manera.
¡Y menos mal, porqué sino ya me contaras todo por conveniencias, quién se iba a trabajar!
Pero eso si, de lo único que no te arrepientes jamás es de honesta.
Un besito, wapa
Contigo nada puede ser un mal trago, Morganita, eres una de las mejores mujeres que conozco. Sé que lo harás bien. Sabes que te quiero.
PD: una declaración de amor no siempre es positiva, yo llevo cargando con una hace siete años y ya estoy muuuuuy harta, pero es otro tema, desde luego.
Ayyyyy, que pude comentar, qué alegría.
Se habla del dolor del amor, pero qué bien expresas tú el dolor de ser amado.
qué post tan intenso, tan triste y tan honesto... me deja sin palabras, de verdad.
Puffff, yo de mayor... quiero ser como tú¡¡¡ así de sincera¡¡¡¡
Sin más comentarios me retiro a reflexionar...
Puffff, yo de mayor... quiero ser como tú¡¡¡ así de sincera¡¡¡¡
Sin más comentarios me retiro a reflexionar...
Puffff, yo de mayor... quiero ser como tú¡¡¡ así de sincera¡¡¡¡
Sin más comentarios me retiro a reflexionar...
Mal trago donde los haya. Lo siento, pero la sinceridad es lo mejor: si no te gusta como compañera, no la "estimules" diciéndole que podéis ser "amigas".
Y si, el desvalimiento y la tristeza y la soledad propias las podemos ver muchas veces reflejadas en las vidas ajenas, pero ese es nuestro problema. Con el resto: sinceridad, sinceridad y sinceridad, que tan dificil resulta (a veces) porque somos cobardes o nos da pena o nos cuesta decir NO.
Bss
Tan bonito y tan triste. Ánimo.
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