Uno
Todos los otoños me ocurre lo mismo: una alteración del orden interior se me impone tenazmente, un cambio de piel me transforma, una mutación, una mudanza interna, una descolocación en búsqueda de armonía. No es tristeza. Es reordenamiento, simplemente.
En mi caso la renovación no llega con la primavera, llega con el otoño.
Dos
Ya está aquí el viento ¡Lo agradezco tanto! Me desordena el pelo, me acaricia la cara y bordea el volumen de mi cuerpo. Cuando juego con él y me dejo mecer, por unos instantes me siento ingrávida, igual que cuando nado. Aire y Agua... tan distintos, tan parecidos.
Tres
Cada día soy consciente de cuánto quiero a la gente que quiero... esto, supongo, es la madurez, ¿no?
Y si no, ¿qué c... lo es?
Cuatro
Hoy en la escuela:
Sujeto (guiño a Calvin!) de 3 años (y que, por lo que se ve, está muy agradecido por el acompañamiento que ha recibido en su Periodo de Adaptación) me dice en un aparte: ... ¿sabes Morgana?... ¡Tú me gustas! Jajajaja Y tú a mí, le dije.
Me acordé de cuando me enamoraba de mis profesoras de las escuelas a las que fui.
Cinco
Tiempo de silencios.
14 comentarios:
El otoño no nos deja indiferentes. Tú sientes un reordenamiento interior, yo siento que interiormente no existe orden ni concierto y me sumerge en un baño de mercurio que me arrastra hasta lo más profundo de su oscuridad.
...bueno, Jirafas... quizás tú lo has explicado mejor que yo.
Un abrazo solidario.
Mejor que tú?, jamás! :)
Vaya, Morganilla, si lo hubiera o hubiese leído antes, otra gallina nos hubiera o hubiese cantado... En fin, nunca es tarde... Besos, guapa!! :-)
El otoño me lleva a meterme más dentro de mí misma, que es mi estado natural creo yo. Recogida y pensativa, creo que es la estación en la que tiro mis hojas viejas yo también y ni siquiera espero a la primavera para echar las nuevas. Es mi estación favorita.
Me ha gustado mucho lo que emana de esta entrada tuya, Morgana.
Un beso.
Leyéndote y leyendo los comentarios me entiendo un poco más a mí misma estos días...
Besitos, guapa!
Pd. ¡a mí también me gustas! :-)
pues yo odio el otoño, por mi podria ser eternamente verano, y... viento? quien lo quiere? yo te doy todo el cierzo del mundo, y veras lo que es ir agarrandote a las farolas para poder caminar...
me noto gruñona, menos mal que me voy YA a la playa, jejeje.
el otoño es una estación maravillosa... yo ayer nadé enfrente de casa en una mar plácida que me acogió, igual que la brisa al salir...
tan distintas y tan parecidas...
Sabes... a mí también me gustas!!! jajajaja
Abracitos salinos
me gusta tu otoño y me encanta el cinco... que feliz descubrimiento!!!
A mí tampoco me agrada el otoño, con esa ausencia de la luz que cada día se agiganta más. Prefiero el tiempo en que los días empiezan lentamente a crecer y la vida se prepara para renacer de la oscuridad y el silencio del invierno.
Adorable la declaración de ese muchachito, imagino cuánto de hondo te llegaría, porque en ella, a esa edad, no hay ni un ápice de mentira y, mucho menos, de interés.
Ya sabes (creo) que yo también soy otoñal. Así que comparto contigo los puntos 1, 3 y 5.
:)
Me gusta mucho tu nuevo papiro-blog, por cierto.
No había pensado que en lugar de tristeza pudiera ser una necesidad grande de reordenamiento interior.
El otoño me gusta, especialmente la luz, menos cegadora que el verano, más suave, me siento cómoda en esta estación, a pesar de perder algunas hojas...
No se, me gustan los veranillos, el bosque de colores, las mareas fuertes, pero odio que cambien la hora y los días sean tan cortos.
qué coincidencia leer esta entrada hoy que es un día perfecto de otoño y que justamente estaba pensando en lo mucho que me sirve esta estación para recomponerme... y en que soy una mujer de otoño :)
besitos Morgana, igual y nos vemos en Madrid en diciembre ;)
Me gustaría mucho conocerte :)
Publicar un comentario en la entrada